FOPETCONS Resalta Aportes Magistrado Ray Guevara; Ministra Trabajo Entrega Placa de Reconocimiento

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Publicación: Martes 05 de Marzo , 2013 / 12:11 P.M.

El Fondo de Pensiones de los Trabajadores de la Construcción (FOPETCONS), como parte de las actividades conmemorativas de su 27 aniversario, entregó una placa de reconocimiento al Magistrado Milton Ray Guevara por sus aportes a favor del sector laboral de República Dominicana.
 
La entrega del galardón estuvo a cargo de la Ministra de Trabajo, doctora Maritza Hernández, presidenta del FOPETCONS y Luis Miguel Martínez Glass, Director Ejecutivo, quienes resaltaron las cualidades personales y profesionales del homenajeado.
 
El doctor Ray Guevara de su parte, al tiempo de agradecer el reconocimiento, dijo que a lo largo de su vida lo que ha hecho siempre es cumplir con su deber como ciudadano, como profesional y como funcionario público.
 
Expuso dos grandes retos que la providencia divina le entregó en circunstancias diferentes de la vida. La puesta en vigencia del Sistema Dominicano de la Seguridad Social, con todas sus implicaciones y ahora junto a otros 12 profesionales del derecho, poner en marcha el Tribunal Constitucional.
 
La ceremonia, realizada en un hotel de la capital, se inició con las notas del Himno Nacional, la presentación de un documental sobre las actividades realizadas por el FOPETCONS, un informe de gestión a cargo de Martínez Glass, director ejecutivo, luego la entrega de la placa de reconocimiento al doctor Ray Guevara y concluyó con las palabras centrales, a cargo de la titular del Ministerio de Trabajo, doctora Hernández.
 
 
PALABRAS DEL MAGISTRADO. RAY GUEVARA:
PALABRAS DEL DR. RAY GUEVARA EN ACTO RECONOCIMIENTO
No se asusten que este no es un discurso, es el programa.
 
Señoras y señores …
 
Queridos funcionarios y funcionarias, obreros de la construcción …
 
Quiero resaltar la generosidad del FOPETCONS y de la Ministra de Trabajo, Doña Maritza Hernández, por la generosidad de esta iniciativa, sobretodo, que en el caso de ella es una mujer con gran experiencia en el mundo del trabajo y con gran experiencia acumulada en el Ministerio de Trabajo de República Dominicana y, a través de Don Luis Miguel Martínez Glass, también mi agradecimiento.
 
Le decía a la Ministra, cuando me llamó para enterarme de esto, que no me gustan los reconocimientos, no soy muy dado a este tipo de eventos y que, le volví a decir ahora, que para mi es como se dice, verdad?, que es inmerecido el reconocimiento, pero agregué en seguida, y es lo más importante, que lo agradezco profundamente, porque el agradecimiento es una oración del corazón.
 
En este caso, entiendo esto como un simplemente como un reconocimiento al deber cumplido, porque esa era mi obligación, de trabajar a favor de los trabajadores dominicanos, del mundo del trabajo en sentido general, porque es dicho que una empresa es una unidad económica, social y jurídica en la cual empleadores, trabajadores y hasta accionistas crean riquezas para el bien común, en consecuencia, nosotros cumplimos con nuestro deber y, por eso acepté este reconocimiento, porque viene de una entidad que ha demostrado que se puede trabajar con tesón a favor de los trabajadores dominicanos y, particularmente, de los trabajadores de la construcción.
 
Quizás, en este caso me sentí motivado, porque me tocó una gran encrucijada en la vida. Por allá, por los años de 1984, estaba en Francia, cumpliendo obligaciones diplomáticas y se me ocurrió que a pesar de que tenía un doctorado que había hecho en Francia, en el año de 1975, de derecho constitucional, derecho internacional publicó; se me ocurrió que debía dedicarme a estudiar algo más ligado a la vida del mundo productivo.
 
Le contaba a uno de mis colaboradores que en época, un embajador estudiar en una universidad pública, en la época de la guerra fría, representando un Estado en otro muy importante, era algo muy delicado. No le pude decir a nadie, ni al gobierno dominicano, ni al gobierno francés, que debía haberse enterado, por supuesto, después que estaba estudiando y lo que estaba estudiando era, precisamente, derecho del trabajo, seguridad social, convenciones colectivas, derecho social europeo y grupos de sociedades comerciales.
 
Eso lo hice recordando a muchos amigos que me inspiraron en el mundo del trabajo. Ramón García Gómez, un entrañable jurista que falleció hace tiempo. César Estrella Sadhalá, verdadero maestro del derecho del trabajo. Rafael Alburquerque, otro verdadero maestro del derecho del trabajo y uno de mis amigos entrañable, Julio Aníbal Suárez.
 
Por este acto, en el que Dios me guió, porque no hizo más que guiarme, estudié una maestría en La Soborna, en derecho social y ustedes saben de qué me sirvió eso, ese camino que Dios me guió, que después viene aquí trabajar y el presidente (Joaquín) Balaguer decidió reformar el Código de Trabajo, a propuesta de las centrales sindicales y escogió al doctor Lupo Hernández Rueda, gran maestro, gran amigo, al doctor Rafael Alburquerque, gran maestro, gran amigo y a este servidor, el más jovencito, el de menos experiencia, pero el que más aprendió de los dos y déjenme decirles, los tres fuimos Secretario de Estado de Trabajo. Lupo por un día, porque como el doctor Balaguer lo designó sin decirle, él no lo aceptó, el doctor Rafael Alburquerque, que es el de más larga duración, nuestro querido vicepresidente Alburquerque y que duró como unos 9 años y a mi que me tocó estar ahí cuatro años.
 
Decirles que me tocó también iniciar la seguridad social. Así es que me han tocado dos cosas muy grandes a mi, por decisión divina. Me entregaron la Ley 87-01, sin nada. Tuve que levantar junto al Consejo Nacional de la Seguridad Social todo lo que era la estructura de la Seguridad Social. Cuando salí solamente quedaban dos cosas: No estaba la tarifa de los honorarios médicos, ni el costo del Plan Básico de Salud, pero ya todas las estructuras, la Superintendencia, la Gerencia, la Tesorería, todas esas estructuras estaban ya funcionando.
 
Ahora me entregaron una Constitución y la Ley Orgánica, sin absolutamente nada, pero ya estamos avanzando. Simple recuento para decirles que lo único que hice en ese caso, con un subsecretario que era trabajador, que era dirigente sindical, fue reiterar el compromiso que tenía el Estado Dominicano con los trabajadores de República Dominicana.
 
Ustedes son el mejor ejemplo, por eso se que estoy aquí por acto de generosidad de ustedes, pero les doy gracias a Dios de haber influido en mi, de haber obrado en mi para que fuera un modesto servidor de ustedes.
 
Gracias de todo corazón.